“Una mirada desapasionada, que ponga aparte los resentimientos, mostrará que la Argentina no puede resolver, desde hace décadas, por lo menos tres cuestiones básicas, capaces de garantizar el equilibrio de términos teóricamente contradictorios. En primer lugar, el vínculo entre Estado y mercado, que posibilite distribuir la riqueza sin anular la competencia; en segundo lugar, la relación entre libertad e igualdad, que permita una democracia social sin menoscabar el derecho de las minorías; en tercer lugar, el lazo entre países emergentes y desarrollados, que posibilite relaciones internacionales con prioridades regionales, sin desatender las ventajas de los nexos bilaterales con las naciones líderes. En cierta forma, todas las patologías parecen depender de la incapacidad de mediación. Somos estatistas o liberales, republicanos o plebiscitarios, tercermundistas o proamericanos, sin matices, atentos al humor y la conveniencia coyuntural, no a un proyecto.” —Eduardo Fidanza, en La Nación, 8 de marzo de 2014