Entre el 24 de diciembre y el 6 de enero el mundo vive las celebraciones más universalmente compartidas, entre ellas el comienzo de un nuevo año. Apoyadas algunas en antiguos ritos paganos, dotadas más tarde por el cristianismo con su propio contenido religioso, hoy movilizan a la gente como hace miles de años. Pero la sacralidad del momento parece cada vez más tenue. En esta serie, analizamos las raíces de las principales tradiciones navideñas, partiendo de su motivo central, el... Continúa →
Categoría: Sociedad
Nietos
BUENOS AIRES (Latin-Reuter) — Paula tiene ocho años, vive en el hogar de quienes considera sus padres, va a la escuela, juega con sus amigos, tal vez ajena a una ardua batalla judicial que inevitablemente afectará su pasado, su futuro, su identidad. Es uno de los casi cincuenta niños que según las organizaciones de derechos humanos desaparecieron junto con sus padres durante la represión de la guerrilla izquierdista en la Argentina a fines de la década pasada, y cuyo paradero... Continúa →
Camboyanos disconformes
Unos treinta y cinco camboyanos se encontraban anoche instalados frente al edificio del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en esta capital, a la espera de que las autoridades les aseguren mejores condiciones de trabajo. Personal policial custodiaba a los manifestantes, unos 15 adultos, hombres y mujeres, y una veintena de niños pequeños que tomaron ubicación con todas sus pertenencias en el pórtico del edificio de Suipacha 280, donde se encuentran las oficinas... Continúa →
La Confitería del Molino ante el desalojo
Vacío de sillas y mesas, de vitrinas y mostradores, silencioso, iluminado sólo por las luces necesarias, el amplio interior de la Confitería del Molino parecía ayer por la tarde un espacio irreal, a la vez grandioso y desolado como el escenario de un teatro de ópera cuando los actores se han ido y la orquesta dejó hace largo rato de sonar. Como el de otras antiguas confiterías, el salón de Callao y Rivadavia tenía algo de escenario: allí los personajes de la comedia humana porteña... Continúa →