Casi quince años después de la muerte de su padre en un dudoso accidente de aviación, María Eugenia Estenssoro admitió por primera vez la posibilidad de que el ex presidente de YPF haya sido asesinado. “Me han preguntado cientos de veces en la calle sobre la muerte de mi padre”, dijo la senadora en diálogo con el periodista Christian Sanz. “Al principio no lo creí probable, pero ahora sí”. José “Pepe” Estenssoro, que condujo la petrolera argentina primero como interventor y luego como presidente tras su privatización, perdió la vida en mayo de 1995 junto a otros ejecutivos petroleros, entre ellos su propio asesor, el economista Ricardo Zinn, y el gerente general de la Empresa Nacional de Petróleos de Chile Juan Pedrals Gili, cuando el avion rentado en el que viajaban se estrelló cerca de Quito, supuestamente por fallas en el altímetro. Las características del accidente despertaron sospechas casi de inmediato, y su investigación posterior estuvo rodeada de irregularidades registradas por la prensa ecuatoriana. Las suspicacias crecieron en la medida en que otros episodios similares vinieron a la memoria. Se señaló entonces que la manipulación del altímetro había aparecido mencionada en relación con otros misteriosos accidentes de aviación, como el que le costó la vida al líder panameño Omar Torrijos. Y se recordó el caso de Enrico Mattei, el legendario administrador de la empresa italiana Ente Nazionale Idrocarburi, muerto también en un accidente de aviación en 1962, luego de que lograra quebrar el monopolio de las “siete hermanas” (las petroleras más poderosas del mundo) obteniendo concesiones de explotación en el medio oriente y alcanzando importantes contratos de provisión a la Unión Soviética. Estenssoro, que había logrado hacer de la petrolera argentina una empresa de primer orden, con inversionistas diversificados pero participación mayoritaria del estado, murió un mes después de que YPF adquiriera en 745 millones de dólares la petrolera Maxus, con sede en Dallas y propiedades en los Estados Unidos, América del Sur e Indonesia, que pensaba emplear como herramienta para afianzar su expansión internacional: ya tenía inversiones en Brasil, México y Bolivia. “Él era muy independiente, no pensaba en que manejaba una empresa que estaba hecha para beneficiar a Menem, ni a sus ministros ni a empresarios locales o internacionales, y eso le jugó en contra, porque tenía demasiado poder y no estaba dispuesto a obedecer. Creo que eso puede haber causado su muerte”, admitió su hija. –S.G.