Notas con la guía ‘Mauricio Macri’

Macri en el país de los gigantes

Agosto 29, 2010

“Rugido de ratón” fue una frase muy usada en estos días para describir el fiasco del mensaje presidencial acerca de Papel Prensa. Pero no es ése el único escenario político al que le cabe la expresión: basta con volver la mirada desde la Casa Rosada y observar lo que ocurre al otro extremo de la plaza de Mayo, en el palacio de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Un mes atrás, tras el fallo adverso por la causa de las escuchas telefónicas, la figura de Mauricio Macri se empinó por encima de las de sus rivales políticos kirchneristas y no kirchneristas al anunciar su decisión de tomar el toro por las astas, no apelar ese fallo para pasar directamente al juicio oral, y pedir su propio juicio político en la legislatura de la ciudad.

De esa bravata hoy no queda nada. El jefe de gobierno apeló finalmente el fallo de segunda instancia, y la idea del juicio político tuvo que ceder frente a la iniciativa opositora de crear una comisión investigadora sobre las tareas de espionaje que supuestamente realizaban sus subordinados. La ilusión óptica se invirtió: Macri recuerda ahora a Gulliver en Brobdingnag. (sigue…)

Que se rompa, pero que no se doble

Agosto 16, 2010

Según relató un discípulo, el pensador francés Raymond Aron solía decir en sus clases que la política era el arte de la transacción permanente, excepto en “un extraño país”, la República Argentina, donde había escuchado consignas estremecedoramente contrarias a esa concepción, tales como “Que se rompa, pero que no se doble”.

Esta consigna le pertenece a Leandro N. Alem, el fundador del radicalismo, formulada en los albores del partido y en los fragores de la lucha contra el “régimen”. Sometidos a presiones, los materiales flexibles se amoldan, los rígidos se quiebran. Para Alem, era preferible el quiebre a la transigencia con aquello que el radicalismo se proponía cambiar.

Alem es uno de los mentores políticos, frecuentemente invocado, de Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, que acaba de dar un “portazo” a radicales y socialistas, con los que compartía el armado del Acuerdo Cívico y Social, una alianza orientada a ofrecer una alternativa socialdemócrata al populismo kirchnerista en las elecciones del 2011. (sigue…)

Macri en el país de los enanos

Julio 24, 2010

Lo que no mata, fortalece. Si el juicio político al que voluntariamente pidió someterse Mauricio Macri lo encuentra culpable de haber organizado un grupo de espionaje dentro de su gobierno, su carrera pública estará terminada; si resulta absuelto de esos cargos, sus ambiciones presidenciales habrán recibido un formidable y oportuno espaldarazo.

La decisión del jefe de gobierno porteño, pese a lo que argumentan sus enemigos, no está exenta de riesgos y representa una movida audaz frente al acoso implacable del kirchnerismo y la mezquina complicidad del resto de la oposición. Cierto es que a este político bisoño, por sus propios errores, no le quedaban muchas opciones disponibles.

La opinión pública gusta de los arrestos heroicos, tanto como deplora la pequeñez especulativa de los dirigentes políticos que debieron haber denunciado con toda claridad la endeble causa armada contra el líder del PRO. La imagen de Macri se agigantó por comparación, como la de Gulliver en Liliput. Pero todo es relativo. Y esa talla magnífica no luce en el país de los gigantes. (sigue…)

Lecciones de una renuncia

Diciembre 23, 2009

La renuncia de Abel Posse al ministerio de educación de la ciudad de Buenos Aires deja varias lecciones sobre el desenvolvimiento de la vida política argentina que no auguran nada bueno para el futuro, a la vez que pone al desnudo la poderosa influencia que el llamado progresismo ejerce sobre los medios de comunicación masivos.

Digamos en principio que la virulenta campaña de desinformación y difamación lanzada contra Posse en realidad apuntó siempre contra Mauricio Macri, cuya gestión en la ciudad la izquierda busca obstaculizar y desprestigiar por todos los medios (literalmente), no sea cosa que la racionalidad administrativa y el comportamiento republicano tengan éxito.

De hecho, Posse era –y sigue siendo– un desconocido para el progresismo, que jamás se ocupó de sus novelas, ni de sus ensayos ni de sus opiniones, simplemente porque en la política comunicacional que el progresismo impone a los medios al que no es “del palo” se lo silencia, se lo ignora, llegado el caso se lo difama.

Hoy mismo, las páginas culturales dedican amplio espacio a la aparición del libro de Roland Barthes sobre la muerte de su madre. El estremecedor libro de Posse sobre la muerte de su hijo no mereció ni la décima parte de la atención. Los pensadores y escritores condenados deliberadamente al olvido por el comisariado progresista se cuentan por decenas.

El episodio desnuda asimismo las limitaciones políticas de Mauricio Macri. Obviamente, el jefe de gobierno no podía prever la embestida contra Posse porque nada hay en los actos ni en las ideas del escritor que la justifique. De manera que no se lo puede acusar, como han hecho algunos, de hacer sus nombramientos a la ligera.

Pero, una vez desatada la furiosa reacción del progresismo y sus cómplices, las propias huestes del jefe de gobierno se preocuparon más por controlar los daños que por sostener los principios.

Y, como ya ha hecho otras veces, Macri prefirió ceder antes que dar batalla, sin darse cuenta que esa actitud le está jugando en contra: sus enemigos ya le “tomaron el tiempo” y el electorado que le brindó un apoyo abrumador empieza a desencantarse.

Si Macri cree verdaderamente en un país republicano y liberal, tiene que darse cuenta que para llevar adelante ese propósito tiene que dar batalla, tiene que hablar claro, y marcar las diferencias con quienes se oponen a esos principios. El liderazgo político supone mucho más que buena administración, y esto debe aprenderlo Macri si aun guarda aspiraciones presidenciales.

La mezquindad y el espíritu miserable distinguen al progresismo, pero lo exceden. Muchos campeones declarados del republicanismo y la libertad, como los líderes de la Coalición Cívica y la Unión Cívica Radical, para señalar a los más conspicuos, prefirieron mirar para otro lado en este caso, guiados por el cálculo pequeño de sus conveniencias electorales.

Esto lo señaló el propio Posse al explicar su renuncia. Dijo también que en la Argentina “la prepotencia antidemocrática se viste de democracia”. Y dejó una advertencia digna de ser atendida: “El país está en el borde de la anarquía. Convoco a que empecemos una lucha seria contra esta anarquización, que va a terminar muy peligrosamente”.

–Santiago González

Notas relacionadasLa palabra perro muerde.

Informes y carpetas

Noviembre 19, 2009

Por el momento no hay manera de saber si el nido de espías incrustado en el gobierno porteño fue puesto allí por los Kirchner, como dice Mauricio Macri, o por Macri, como dicen los voceros kirchneristas. Probablemente no sea otra cosa que un emprendimiento personal de unos muchachos acostumbrados a hacer horas extra. Empeño que no deja sin embargo de provocar inquietud.

Las operaciones del grupo en cuestión han tenido como blanco a personalidades de la vida política o empresaria, pero también a ciudadanos comunes y corrientes cuyas actividades seguramente resultaban de interés para quienes requerían los servicios de la experimentada unidad de inteligencia, oculta entre los recovecos de la nonata policía porteña. Incluso estos mismos pesquisas tercerizaban algunas de sus actividades, y se las encomendaban a otras agencias privadas. Estas agencias comenzaron a funcionar como proveedoras de informes comerciales, pero la irrupción de las computadoras en la década de 1990 les permitió rápidamente ampliar el rango de datos sobre las personas que pueden ofrecer a sus clientes. Todos vamos dejando en nuestra actividad diaria trocitos aparentemente insignificantes de información acerca de nuestra vida, nuestras costumbres, nuestros gustos, nuestras virtudes y nuestros pecados, y muy especialmente, nuestro patrimonio. Cuando alguien se encarga de juntar esos trocitos aquí y allá puede trazar un retrato de nuestra persona bastante más fiel que el de una cámara digital. La gente no se imagina la cantidad de información que circula por allí acerca de ella, ni lo sencillo que resulta obtenerla. En el año 2000 el Congreso aprobó la ley 25.326 sobre protección de datos personales, que tiene asociada una verdadera nube de decretos y disposiciones reglamentarias. Se supone que la actividad de las mencionadas agencias de información comercial está regulada por esa normativa. Sin embargo, los periodistas tuvieron enormes dificultades para identificar a los responsables de las que colaboraban con el nido de espías, responsables que tampoco aparecen en las páginas de Internet donde tales entidades ofrecen sus servicios. Lo que permite sospechar que sus actividades recorren por momentos caminos no del todo previstos o encuadrados dentro del marco legal. Por cierto, estas agencias son una cosa y los nidos de espías son otra, guardan entre sí la distancia que va desde el folio a la carpeta. Al parecer, hay una cantidad de gente que trabaja en los organismos de seguridad del país que no se siente adecuadamente remunerada. Entonces aprovecha sus capacidades profesionales y la infraestructura a su disposición para hacer trabajos por su cuenta, como las escuchas telefónicas. Desde hace tiempo, las “carpetas” se han vuelto un instrumento indispensable en la vida política y económica argentina, para pulverizar a un adversario o para conseguir su adhesión, para conseguir un contrato o para mejorar una comisión. Y estos muchachos habilidosos tienen un amplio mercado disponible. Lo que explica la rapidez con que los jerarcas de la “nueva policía” porteña montaron su pyme de la inteligencia.

Este episodio tan ruidoso llama la atención del ciudadano sobre la industria de los que se dedican a recolectar información acerca de la gente, a espiarla, legal o ilegalmente. Cualquier persona que por cualquier motivo se destaque del montón debe saber que más tarde o más temprano, si su condición sobresaliente es envidiada o ambicionada, alguien le va a armar el legajo. Y poco podrá hacer por evitarlo.

–SG