Archivo correspondiente a Marzo, 2010

Una sociedad enferma

Marzo 23, 2010
Esta nota integra la serie Una sociedad enferma»

El pasado fin de semana, la localidad bonaerense de Baradero vivió su día de furia. En un episodio todavía no aclarado, un vehículo policial embistió en las primeras horas del domingo a una motocicleta de baja cilindrada, a la que aparentemente perseguía por una infracción de tránsito, y causó la muerte de los dos adolescentes que viajaban en ella.

Tan pronto corrió la noticia, unas dos mil personas se congregaron en la plaza del pueblo para protestar contra lo que todos interpretaron sin mayores datos como un exceso de energía policial para sancionar una simple contravención: los adolescentes no llevaban casco. Un grupo violento tomó el control de la protesta e incendió seis oficinas públicas, una casa y un vehículo.

La prensa nacional describió cómodamente el episodio como una “pueblada”, término habitualmente utilizado para mencionar un levantamiento espontáneo contra alguna injusticia gubernamental. Más bien fue el estallido de un absceso, un brote sintomático de la enfermedad que aqueja a la sociedad argentina, un aviso de lo que puede ocurrirle en cualquier momento al país entero. (sigue…)

Oportunismo, liderazgo, poder

Marzo 3, 2010
Esta nota integra la serie Cuatro enfoques sobre el gobierno K»

A la memoria de Alicia Speco

El ejercicio del liderazgo, en cualquier instancia, reclama una toma de posición frente al tiempo. La conducción es un proceso que se despliega en el tiempo. Y supone por lo menos un rumbo, una dirección que es menos espacial que temporal. El líder dice a quienes le han confiado esa función: “¡Vamos hacia allá!”, y ese allá es un punto en el tiempo. En el tiempo histórico.

El liderazgo se asienta así sobre una suerte de incomodidad temporal, que comparten tanto el conductor como sus conducidos; una sensación de desajuste con el presente que demanda un desplazamiento colectivo para alcanzar nuevos equilibrios. El líder combina de este modo una aguda percepción del tiempo y un oído fino para captar la insatisfacción temporal de sus liderados.

Ocurre a veces que por error o desidia las organizaciones confían el liderazgo a personas ciegas al tiempo histórico y sordas a la inquietud de sus conducidos. Incapaces de captar el largo plazo de la historia, sin vocación por escuchar, se mueven al acecho del instante, a la caza de la oportunidad, absortos en sus propios desequilibrios personales, presos en el estrecho horizonte de la inmediatez. (sigue…)