Archivo correspondiente al tema ‘Economía’

Imagen con fantasma

Agosto 2, 2010

El discurso con el que el presidente de la Sociedad Rural Hugo Biolcati inauguró la tradicional muestra anual del campo argentino despertó las iras del oficialismo, que recurrió de urgencia a sus plumas más habilidosas y a sus espadas más afiladas para atacarlo desde todos los flancos.

Las razones de esas iras no son claras. El mensaje fustigó al gobierno, es cierto, pero lo hizo con cuidadosa moderación y mayormente en cuestiones relacionadas con la actividad agropecuaria. Hizo un crudo diagnóstico de la situación del país, especialmente en lo social, pero no cargó las culpas particularmente sobre la actual gestión.

Con firmeza, el orador proclamó el compromiso de las entidades rurales con las instituciones republicanas y con una sociedad sin exclusiones, con el diálogo y el entendimiento. Pero, claro, la Sociedad Rural carga con el fantasma de una historia más bien reñida con esas preocupaciones, y el oficialismo optó por cargar contra el fantasma. (sigue…)

El índice Arcor

Abril 7, 2010

Hace unos años, la revista inglesa The Economist propuso un índice para comparar precios relativos en diferentes economías basado en el sandwich BigMac de MacDonald’s, un producto que con características más o menos similares se ofrece en gran número de países. Este sitio quiere proponer ahora un índice local para comparar precios en distintos momentos de la economía argentina.

Lo llamaremos el índice Arcor, se basa en el precio al consumidor de la mermelada de ciruelas de esa marca, y su utilidad se verá enseguida.

En los años de la convertibilidad, cuando un peso era igual a un dólar, el frasco de 454 gramos de mermelada Arcor se vendía a un peso. En los días de oferta se lo podía conseguir con descuentos de hasta 10 ó 15 por ciento, pero el precio básico era ése. En abril de 2010, el mismo frasco, en la misma góndola del mismo supermercado, cuesta 5,80 pesos, que pueden ser menos cuando hay ofertas.

ActualizaciónÍndice Arcor vigente desde el 1 de septiembre de 2010: 7,00.
(Base 1 = convertibilidad)

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Bancos

Enero 8, 2010

bancos

El gobierno ha dado pruebas sobradas de incapacidad para comprender qué son las instituciones, y de qué se habla cuando se habla de institucionalidad, pese a que la actual presidente basó buena parte de su campaña electoral en la promesa de afianzar ese flanco débil de la organización política argentina.

Tras la serie de desatinos gubernamentales que provocaron la crisis institucional con la que inauguramos el 2010, la opinión pública expresó justificada y abrumadoramente su disgusto con los Kirchner en cuanto foro tuvo a mano. Pero la torpeza, la confusión de ideas, la falacia oportunista calan más ancho y más hondo en lo que entre nosotros pasa por clase dirigente.

Un ejemplo notable lo han dado en estos días justamente dos “instituciones” representativas del sector bancario argentino: la Asociación de Bancos de Capital Nacional (ADEBA) y la Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA) al respaldar el pedido de renuncia disparado desde la Casa Rosada contra el presidente del Banco Central. (sigue…)

Decir que no

Enero 6, 2010

perez

Martín Redrado ha comenzado a recorrer el camino que puso a Julio Cobos en el nivel más alto de la consideración ciudadana, el camino que nace de una palabra tan fácil de escribir como difícil de pronunciar: no.

Encuestas realizadas por un par de matutinos en sus sitios de Internet arrojaban el martes un resultado llamativamente idéntico. El 85 por ciento de las respuestas respaldaba su decisión de no renunciar a la presidencia del Banco Central.

Decir no requiere coraje, una virtud que en los niveles dirigentes de la Argentina –altos y medios, estatales y privados– ha sido desplazada por la proverbial destreza criolla en el arte de la realpolitik, vulgo caer parado y sin crearse enemigos. Uno nunca sabe. (sigue…)

Una gragea de sentido común

Noviembre 26, 2009

Por una vez los legisladores hicieron una cosa bien, y es de justicia decirlo. El Congreso restringió por ley el comercio minorista de medicamentos –incluso los denominados de “venta libre”– al ámbito de las farmacias, y prohibió expresamente y bajo severas penas su expendio en quioscos, almacenes y supermercados.

La venta de medicamentos había sido liberada en 1991 en el marco de un decreto firmado por Carlos Menem y Domingo Cavallo que disponía una desregulación general del comercio interior de bienes y servicios, y también del comercio exterior. Pero esa visión puramente económica pasó por alto los efectos no deseables de la medida en lo referente a la salud. El tratamiento de las especialidades medicinales como si fueran una mercancía cualquiera induce a la habitualidad, al consumo irreflexivo; el sólo hecho de que se las pueda conseguir en el quiosco, o que estén al alcance de la mano en los estantes del supermercado, hace presumir su inocuidad, conduce a “perderles el respeto”. Por esta razón, resulta especialmente destacable que la norma aprobada establezca taxativamente que los medicamentos no puedan ser exhibidos en góndolas, y que todos –los de “venta libre” incluídos– deban ser expendidos en el mostrador por personal idóneo. La presidente de la comisión de salud del Senado, Haydée Giri (FpV, Córdoba), estimó que en el país ocurren anualmente unas 100.000 internaciones por uso indebido de medicamentos, aunque aclaró que no todas son atribuíbles al sistema derogado. Su par en la cámara baja, Juan Sylvestre Begnis (FpV, Santa Fe), observó que “la venta en los quioscos impide controlar las fechas de vencimiento y facilita la circulación de productos robados”. La ley, de paso, restituye dignidad y función social a la profesión de farmacéutico, un especialista formado para desempeñarse como auxiliar de la salud que había quedado reducido a la condición de simple comerciante. Así como los quioscos se convirtieron en farmacias al paso, las farmacias se fueron transformando progresivamente en “polirubros”, donde es posible conseguir desde paraguas y pegamento a golosinas y muñecos de peluche.

El Congreso podría dar un paso más en esta dirección y examinar la cuestión de la publicidad de los medicamentos. Algunas cadenas de farmacias publican catálogos similares a los de los supermercados, con abundantes avisos que promueven el consumo de las drogas habituales de venta libre, como antiácidos o analgésicos, pero también de otros compuestos como suplementos vitamínicos o fórmulas para adelgazar que hacen aconsejable la supervisión médica.

–SG