ATLANTA (CNN) — La computadora personal, que con ese nombre viene haciéndose un lugar en cada casa del mundo a un ritmo casi tan veloz como el de la misma televisión, está perdiendo al mismo tiempo todo lo que de “personal” tuvo en sus comienzos. Y muchos lo lamentan.
Se la llamó “personal” por oposición a los mainframes o grandes computadoras, del tamaño de un refrigerador, con las que las grandes empresas empezaron a llevar su contabilidad, y las oficinas de recaudación de impuestos a tejer las redes para atraparnos.
Pero además era “personal” porque su control estaba dentro de las posibilidades temporales e intelectuales de una persona común y corriente, con un poco de gusto por las matemáticas, la electrónica, o la lógica. Con esas armas, un mapa de memoria y un manual no muy grueso podía llegar a conocer su máquina “hasta el metal”. (sigue…)
