
“Rugido de ratón” fue una frase muy usada en estos días para describir el fiasco del mensaje presidencial acerca de Papel Prensa. Pero no es ése el único escenario político al que le cabe la expresión: basta con volver la mirada desde la Casa Rosada y observar lo que ocurre al otro extremo de la plaza de Mayo, en el palacio de gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Un mes atrás, tras el fallo adverso por la causa de las escuchas telefónicas, la figura de Mauricio Macri se empinó por encima de las de sus rivales políticos kirchneristas y no kirchneristas al anunciar su decisión de tomar el toro por las astas, no apelar ese fallo para pasar directamente al juicio oral, y pedir su propio juicio político en la legislatura de la ciudad.
De esa bravata hoy no queda nada. El jefe de gobierno apeló finalmente el fallo de segunda instancia, y la idea del juicio político tuvo que ceder frente a la iniciativa opositora de crear una comisión investigadora sobre las tareas de espionaje que supuestamente realizaban sus subordinados. La ilusión óptica se invirtió: Macri recuerda ahora a Gulliver en Brobdingnag. (sigue…)



